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FRANCOIS CAILLAT, EL CAZADO DE FANTASMAS
por Thierry Garrel

En lo que se suele llamar la “Escuela Francesa del Documental”, François Caillat ocupa un sitio al mismo tiempo singular y secreto. Narrador y poeta, cazador de fantasmas y clarividente, desarrolla desde hace veinte años una obra muy coherente y teje con elegancia –y con una ligereza de prestidigitador –cuentos llenos de imágenes y de embrujos, para hacernos compartir el fruto de sus expediciones solitarias hacia las profundidades del pasado.

Así, las cuatro películas aquí reunidas son historias de buena o de mala fortuna –amorosas, dinásticas, regionales–, pero también leyendas verdaderas de nuestro tiempo que se relacionan con nuestras experiencias más íntimas. Porque si François Caillat sabe como nadie usar el poder de evocación y de sugerencia de las imágenes y de los sonidos (impresiones y sobreimpresiones), capturar el espíritu de los lugares y tener una mirada muy aguda sobre las personas y los paisajes, los documentos y los objetos de la realidad, es siempre lo novelesco lo que sobresale en sus películas: imaginario local o nacional, novela de infancia o de adolescencia, novela familiar.

Es por eso que François Caillat, por la forma misma en la que maneja, audaz y musicalmente, el idioma de las imágenes y las astucias sutiles de la narración, probablemente sea el más sebaldiano de los documentalistas contemporáneos.

Thierry Garrel dirigió la Unidad Documentales del canal Arte desde su creación en 1992. Reconocido como un pilar en la política documental de la televisión, la Galerie du Jeu de Paume le dedicó una retrospectiva de su trabajo como productor.

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FRANCOIS CAILLAT, EL REALIZADOR DE LA AUSENCIA
por Patricio Guzmán 

François Caillat realiza desde hace una década películas documentales sobre la ausencia, la memoria, las huellas de la memoria y más ampliamente sobre la inscripción del pasado en nuestro mundo cotidiano.

Él ha realizado sobre este tema numerosos filmes de largometraje para la televisión francesa : « La Cuarta Generación » (1997), una saga histórica sobre su propia familia ; « Tres soldados alemanes » (2001), una investigación histórico-novelesca sobre un desaparecido de la segunda guerra mundial ; « El caso Valérie » (2004), una encuesta sobre los recuerdos de una noticia publicada en la crónica roja. Mientras tanto ha realizado para el cine « Bienvenido a Bataville », una fábula sobre la felicidad obligatoria en el siglo XX (que salió en las salas en 2008).

Su formación universitaria (profesor de filosofía) le lleva a abordar de vez en cuando temas más teóricos : « El hombre que escucha » y « Nacimiento de la palabra ». Son dos películas que hacen referencia a las ciencias neuro-cognitives (ciencias que investigan de la forma en que el pensamiento humano se genera en el cerebro). Esta formación también le ha permitido hacer retratos de intelectuales y escritores tales como  « Peter Sloterdijk, un filósofo alemán », o « Julia Kristeva, extraña extranjera » y « J.M.G. Le Clézio, entre los mundos ».

Su última película para el cine, terminada al principio de 2011, es un ensayo autobiográfico que tiene por marco el París de los años 70 : « Una juventud enamorada ». Aparte de la realización de películas, François Caillat hace diversos trabajos de escritura y publicación relacionados con el cine documental.

El estilo Caillat

 Se podría decir que Françoit Caillat es un cineasta de la palabra. Porque sin duda una parte significativa de su obra documental se apoya en la voz del narrador, en la voz del comentario. Hay una manera de contar, de fabular o de comentar los hechos, que conforman “un estilo Caillat” y que soportan el edificio de la estructura de sus documentales. No se podrían entender sus obras sin aquella voz que dibuja el verdadero desarrollo de la historia.

Sin embargo ¿dónde se apoyan estas voces? ¿sobre qué imágenes François Caillat empieza a hablar?… He aquí otra de las sorpresas del lenguaje de este autor… Caillat habla de la muerte mientras vemos un bosque al atardecer. Él habla del dinero mientras vemos un estanque de agua. Habla de la guerra mundial mientras observamos el vuelo de un pájaro. Él casi nunca habla de lo que estamos viendo en la pantalla. Sin embargo detrás de esas imágenes que no tienen ninguna relación aparente con el texto comenzamos a “visualizar” la historia que él nos está transmitiendo, es decir, empezamos a ver lo que no se ve… 

Nos falta revelar sin embargo el segundo secreto de François Caillat. Este genial director nos introduce en el mundo del 8 milímetros. Caillat emplea largos fragmentos de película de 8 milímetros que él filma con su propia cámara en mano. Se trata de visiones fugitivas, imprevistas, que llegan hasta nosotros como ráfagas de viento: árboles caídos, torres de iglesias, vías de ferrocarril, chimeneas con humo, ríos silenciosos… Imágenes que aparecen a menudo sin su sonido original, que nos llegan envueltas por una suave ráfaga de aire, o bien con una música casi inaudible,  minimalista, misteriosa, que nos transporta hacia a una realidad irreal… La textura difusa del 8 milímetros, su falta de definición, su flotamiento, su ingravidez, nos abren la puerta hacia una fantasía documental.

El tercer secreto es que él filma, en algunas ocasiones, dos veces… En la pared de su casa él proyecta sus imágenes en 8 milímetros y las vuelve a grabar con una cámara de video, lo que multiplica la textura del 8 milímetros. En otras palabras él fabrica su propio “archivo” en la pared de su casa. Encuadrando por segunda vez Caillat convierte el 8 milímetros en un soporte onírico, en un material que parece venir de otra época. Todo esto sin hablar de la ciencia del montaje, que él profundiza en cada película, en la magia de las asociaciones entre la naturaleza y los seres humanos que él nos ofrece de forma insospechada

Patricio Guzmán, FIDOCS, Santiago Del Chile, 2011.

FRANÇOIS CAILLAT, GHOST CHASER

by Thierry Garrel
producer and program planer

In what is now conventionally called the “Ecole Française du documentaire”   (french manner of documentaries), François Caillat has an at once special and secret place.

As a storyteller and poet, ghost hunter and one who tells good adventure yarns, for twenty years he has been developing a most coherent oeuvre, elegantly—and with the sleight of hand of a conjurer—weaving enchanting tales, full of imagery, to help us share the fruit of his solitary expeditions into the depths of the past.

If François Caillat knows, like nobody else, how to use powers of evocation and suggestion, where images and sounds are concerned (impressions and super-impressions), grasp the spirit of places, and cast upon characters and landscapes alike, as well the documents and objects of reality, a very keen eye, it is always the novelistic elements which hold sway in his films: local or national imagination, novel of childhood or adolescence, family novel.

This is why François Caillat, in the very way in which he daringly and musically handles the language of images and the subtle tricks of narrative, is probably the most sebald-like of today’s documentary makers.

Thierry Garrel has headed the Arte TV documentary unit since it was created in 1992. Recognizing him as a pillar of television documentary policy, the Galerie du Jeu de Paume held a retrospective of his work as a producer in 2011. He is now producer and program planer. He is in charge of international documentary festival of Vancouver DOXA.

 

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FRANÇOIS CAILLAT, DIRECTOR OF THE ABSENCE

by Patricio Guzmán
filmaker

One could say that François Caillat is a filmmaker of words, because without a doubt a significant part of his documentary work relies on the narrator’s voice, the voice over. There is a way of telling, recounting or describing facts, which compose “Caillat’s style” and are the base in which he builds his documentary structure. His work could not be understood without that voice that portrays the real development.

However, where do these voices rest ? Over what images does François Caillat talk ? Here’s one of the surprises of this author’s language. Caillat talks about death while we see a forest in the evening. He talk about money as we see a water tank. He talks about the world war while we see a bird in flight. He hardly ever talks about what we are seeing on screen. However, behind these images that have no apparent relation to the text, we begin to visualize the story that that’s being told, in other words, we begin to see what is not visible…

We still haven’t revealed François Caillat’s other secret. This singular director introduces us to the world of 8mm. Caillat use long fragment of 8mm footage filmed by him. These are fugitive, unexpected vision that reach us like gusts of wind : fallen tress, church towers, railroads, smoke stacks, silent rivers. These images often appear without the original sound, they come folded in subtle gust of wind, or with minimalist and mysterious barely audible music, that takes us to an alternate reality. The hazy texture of 8mm footage, its lake of definition, its waftyness and weightlessness open the door towards a documentary fantasy.

The third secret is that he shoots, on some occasions, twice. He screens on his home walls the 8mm footage and shoots it over with a video camera, with multiplies the 8mm film texture. In other words he fabricates his own “file” on his home walls. With the second time framing. Caillat turns the 8mm in a dreamy platform, of footage that seems to come from a different era. Thit without mentioning the editing, which he deepens in each film, seen in the magic of the association between nature and human beings he offers unsuspectedly.